El Foro de los Comunes quiere expresar su rechazo al nombramiento presidencial de Mónica Hernández como gerente de ENIPLA, así como a los contenidos de su carta “Cuadernos Metodológicos de la Caja de Herramientas/ENIPLA” enviada a autoridades del Ministerio de Salud el 28 de octubre del 2014. El contenido de la carta muestra claramente que el nombramiento presidencial de Hernández constituye un giro retardatario para las políticas públicas de salud sexual y reproductiva en el Ecuador.

1. Los contenidos centrales de la carta de Mónica Hernández revelan que la funcionaria pone por delante sus propios juicios de valor y sus concepciones religiosas del mundo por encima de los derechos fundamentales consagrados en la Constitución y de los problemas reales de jóvenes y adolescentes en cuanto a su sexualidad y a la prevención de embarazos. Dice la mencionada carta:

“La sexualidad en una sociedad donde se acepta a la naturaleza, no se construye como lo propone la Ideología de Género. En la información genética de todo ser humano, la sexualidad está ya determinada.”

“Siendo muy claros que tener relaciones sexuales no es una diversión”.

Semejantes afirmaciones solo pueden hacernos pensar en la llegada al Estado de una mirada oscurantista del cuerpo y de las relaciones humanas que simplemente desconoce los avances del conocimiento y la necesidad de debatirlo racionalmente en la sociedad.

2. Los comentarios y calificativos que Mónica Hernández da a los grupos de mujeres organizados de la sociedad civil coinciden con los que el Opus Dei ha construido respecto a las organizaciones que defienden el derecho a una vida sexual y reproductiva sana y placentera. Más allá de esto, y a pesar de la señora Hernández, la Constitución de Montecristi aprobada por el pueblo en el artículo 66 numerales 9 y 10 resguarda expresamente: “El derecho a tomar decisiones libres, informadas, voluntarias y responsables sobre su sexualidad, y su vida y orientación sexual. El Estado promoverá el acceso a los medios necesarios para que estas decisiones se den en condiciones seguras”.

3. El Estado ecuatoriano es laico por lo que la política pública en materia de salud sexual y salud reproductiva no puede ser manejada a la luz de dogmas y valores religiosos que no casualmente son los mismos que ha promovido el Opus Dei en su cruzada contra las fuerzas modernizadoras y democratizadoras del planeta como la Teología de la Liberación, tendencia del cristianismo que inspira al Movimiento Alianza País, según su Manifiesto Ideológico.

4. La animadversión contra lo que la carta denomina “ideología de género” y/o “feminismo radical” muestra, precisamente, la terrible ignorancia de Hernández quien desconoce la contribución que la categoría de género ha hecho al análisis (y la denuncia) de las relaciones desiguales de poder que atraviesan los nexos entre hombres, mujeres y las diversas identidades sexo-genéricas que existen en el planeta. En este sentido, Mónica Hernández hace una clara y explícita crítica al material ENIPLA por ser inclusivo con la población LGBTI y establece que se excluirán de los programas a las y los adolescentes que no son heterosexuales pues no son parte de la inmensa mayoría de los niños, niñas y adolescentes. Se trata de un gravísimo atentado contra principios constitucionales que condenan toda forma de discriminación a cualquier tipo de identidad y categoría social.

5. No se puede juzgar la labor de la ENIPLA después de tres años y por lo tanto requiere de más tiempo para poder generar una evaluación seria de resultados. Está comprobado que la estrategia de “abstinencia” y “fidelidad” no resuelve el problema del embarazo adolescente. La ideología y los postulados religiosos emitidos en la carta de Mónica Hernández no contribuirán a resolver problemas de salud concretos y nos hacen pensar en que la “Restauración Conservadora” avanza en los mismos pasillos de la presidencia.

6. En este marco, reconocemos la labor de los ministerios que hasta la fecha se han encargado de la Estrategia Nacional de Planificación Familiar, tomando en cuenta que el embarazo adolescente es un problema que debe resolverse de modo progresivo. Colocar a la Sra. Hernández al frente de la estrategia en lugar de la coordinación intersectorial anterior es claramente una decisión que des-institucionaliza a los rectores y ejecutores de las políticas públicas fundamentales y otorga excesivo poder a una sola “alma misericordiosa”.

7. Finalmente, consideramos emergente que el tema de salud sexual y salud reproductiva, desde los enfoques constitucionales, sea claramente propuesto en el Código de Salud que la Asamblea Nacional discutirá como parte de la agenda legislativa en los próximos meses.

 

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