La suspensión de Radio Pichincha fue la primera respuesta gubernamental a los resultados de las seccionales del 24 de marzo. En adelante las señales de manejo autoritario del poder se han multiplicado. La acelerada pérdida de credibilidad de Lenín Moreno y la rotunda falta de legitimidad democrática del régimen explican el desesperado recurso a la violencia.

La arremetida autoritaria se apoya en la Fiscal afín al eje Moreno-Nebot-Trujillo. Mientras más se profundiza el ajuste neoliberal y los efectos del Acuerdo con el FMI, más actividad tienen la fiscalía, los grandes medios y la justicia acusando a detractores del régimen e invisibilizando la pésima gestión gubernamental, la falta de ética del Presidente y su familia (INApapers) y el atropello al estado de derechos.

En los últimos días hemos visto, además del cierre de Radio Pichincha, la fuerte represión policial a la protesta social, el hostigamiento a dirigentes de la principal fuerza de oposición, amenazas a jueces pintados como “desobedientes”, detenciones arbitrarias (Ola Bini, ciudadanos movilizados), ocupación de una fuerza policial extranjera a territorio nacional (detención de Julien Assange), entre otras.

La última perla autoritaria rebasa ya el absurdo. Se dicta orden de prisión contra un alto dirigente político -Ricardo Patiño- por presunto delito de instigación. El régimen alude al pronunciamiento efectuado por Patiño en una reunión de su movimiento político en que llamaba a ocupar edificios públicos y carreteras como forma de expresión del malestar popular. Se lo acusa entonces por invocar el uso de las más usuales formas de protesta de los movimientos sociales en Ecuador, América Latina y el mundo. NO están protegiendo el orden público, están persiguiendo el derecho a la resistencia y judicializando el ejercicio democrático de la oposición política.

Expresamos nuestra solidaridad con Ricardo Patiño y todxs lxs perseguidxs por el régimen. No podemos callar frente a violaciones de los más básicos derechos humanos. Llamamos a todas las organizaciones sociales y colectivos políticos a vencer el miedo y a reaccionar frente al autoritarismo neoliberal. Está en juego la democracia y el estado de derechos. No pasarán!